La diabetes no es una enfermedad exclusiva de las personas, también la desarrollan otros animales, como perros y gatos; y es un trastorno hormonal frecuente que requiere tener regulada y controlada la cantidad de azúcar en la sangre continuamente. Cuanto antes se diagnostique y aplique el tratamiento, mejor será el pronóstico de vida del animal.

Las causas por las que un animal desarrolla diabetes son varias, ente ellas: la obesidad, el sedentarismo, la alimentación, la edad y la genética. Los cambios del estilo de vida no sólo afectan a las personas sino también a sus mascotas, y la obesidad se está haciendo cada vez más común en ellos, aumentando el riesgo de desarrollar diabetes entre 3 y 5 veces. La falta de ejercicio y la alimentación aumentan los niveles de glucosa en sangre y la resistencia a la insulina. Debido a la edad y la genética, algunos animales tienen mayor predisposición a desarrollar enfermedades del páncreas.

Los síntomas más evidentes son la poliuria (aumento de la micción), sed, hiperglicemia (aumento de la glucosa en sangre), enfermedades renales, debilidad, depresión, incontinencia e infecciones,  el pelaje suele tener aspecto descuidado, hay deshidratación a causa de  la micción y vómitos constantes, en el caso de los gatos caminan  agachados casi como arrastrándose por el suelo. Mientras que en los perros, se suelen observar cataratas.

La pérdida de peso sucede rápidamente y depende de la etapa de la enfermedad, aunque tengan considerablemente más apetito. Muchas de las mascotas diabéticas podrían tener hígados grasos, al igual que las personas, y aproximadamente un tercio de todos los gatos diabéticos muestran ictericia en las membranas mucosas.

Ninguno de los síntomas antes expuestos es un indicador sine cua nom de diabetes, por lo que es necesario efectuar otros análisis para determinar el diagnóstico. Generalmente el veterinario indica hacer un análisis completo de sangre y orina en ayunas con el fin de medir el azúcar y las cetonas. En caso que la mascota se encuentre estresada por el examen, el veterinario mide también las concentraciones de hemoglobina glucosilada o de fructosamina que no se ven influidas por el estrés a corto plazo ni se ven alteradas por la ingestión reciente de comida.

Los tratamientos varían según los síntomas del animal y el diagnóstico que determine el veterinario, aunque en la mayoría de los casos incluirá dieta e insulina. La importancia de la dieta en los animales es indiscutible, y en animales con diabetes, es imprescindible. Para controlar los picos de glucosa (índice glicémico) es recomendable realizar varias comidas al día, en lugar de una sola. El pienso debe ser específico para animales diabéticos y debe reunir una serie de cualidades. La primera, los ingredientes y nutrientes que aporte deben ser constantes de lote en lote. Debe contener fuentes de fibra soluble e insoluble, al menos un 30% de materia seca debe ser proteína de alto valor biológico, excepto en gatos con problemas renales. La grasa debe ser restringida ya que aumenta la resistencia a la insulina y reduce la tolerancia a la glucosa, pero debe aportar ácidos grasos esenciales. El contenido en hidratos de carbono debe ser limitado y deben ser, en la medida de lo posible, carbohidratos complejos, de absorción lenta.

En cuanto a la suplementación, muchos estudios indican que una suplementación con cromo es imperativa. El cromo es un mineral esencial para el metabolismo de la glucosa, y en animales con diabetes disminuye la resistencia de los tejidos a la insulina.