“Mis perritas son un miembro más de la familia” dice Samantha. De hecho, eso es lo que piensan 9 de cada 10 dueños de mascotas. Pero a la hora de celebrar su aniversario, dudamos en cuántos años tienen realmente.

Sacar la cuenta no es tan fácil, no es simplemente multiplicar por siete cada año de vida de nuestro perro o gato; según la agencia BBC Mundo, no todas las razas envejecen igual y pueden degenerar a diferentes ritmos en las distintas etapas de sus vidas. Entonces el cálculo depende de la raza y de cuántos años tiene en este momento nuestra mascota.

En el caso de los perros mientras más grande sean de tamaño, menor es su promedio de vida. Los más grandes tienen una expectativa de vida media de 12 años y  los más pequeños pueden vivir hasta 16 años o más. Esto depende de la calidad alimenticia, la higiene y el tipo de vida que lleve. Lo que pasa es que los perros pequeños tienen menos años de juventud y más años como adultos: crecen más rápido que los grandes durante los primeros 24 meses de vida pero más lentamente una vez maduran.

En el caso de los gatos no existe una equivalencia exacta con los años de los humanos. Pero sí se pueden determinar las distintas edades. Un gato es pediátrico hasta los seis meses de vida. Luego viene la etapa juvenil o adolescente, donde comienza la actividad sexual. La edad adulta la alcanzan a los dos años y dura hasta los 10. A partir de allí se consideran de la tercera edad que se extiende hasta la muerte. En muchos casos, de los que son caseros y están bien cuidados, llegan a los 20 años.

Pero además del tamaño, hay otros indicadores del paso del tiempo en el caso de los perros que son determinantes, por ejemplo el pelo se vuelve más fino y las canas comienzan a aparecer en el hocico y en las patas. Otros cambios relacionados con la edad tienen que ver con la aparición de enfermedades, la pérdida de dentición (especialmente razas pequeñas como el Maltés), la musculatura pierde volumen y firmeza y aparecen los problemas articulares.

Como muchos dueños de perros mayores opinan, vivir con un perro mayor es una experiencia increíble. Son educados, más calmados y tranquilos que cuando eran jóvenes, y tienen su rutina establecida y aprendida y no suelen cometer travesuras. Sin embargo, para poder disfrutar plenamente de esta etapa es imprescindible una buena alimentación adaptada a su edad y a su raza/tamaño,  suplementos alimenticios, higiene, ejercicio y visitas regulares al veterinario.